Por:
Alejandro Páez Varela para sin embargo.
Febrero 18 de 2013
La izquierda mexicana –perredistas, chuchistas, amlistas,
ebrardistas– jamás aceptará que Rosario Robles fue una mejor Alcaldesa de la
Ciudad de México que Cuauhtémoc Cárdenas. No digo que una mejor persona: digo,
claramente, mejor Alcaldesa. Cárdenas quería la candidatura presidencial y
trabajaba en eso; la señora, en cambio, sabía que estaba en una de esas
oportunidades que da la vida de vez en cuando. Poco después de un desempeño
nada menospreciable, Robles se vio involucrada en un escándalo de corrupción
que debió inhabilitarla de por vida. Ahora encaja perfectamente, como se puede
ver, en el gabinete de Enrique Peña Nieto. Es una con los otros.
Lo que la
izquierda sí aceptará, es que Andrés Manuel López Obrador fue mejor Jefe de
Gobierno que la señora Robles. Y lo aceptará porque es verdad.
Ahora, ¿podrá Miguel Mancera superar a Marcelo Ebrard y mantener esa tendencia
de los últimos casi 20 años en la capital de México? ¿Podrá Mancera? ¿En verdad
podrá? Claro que todavía puede: tiene casi enteros sus seis años. El problema
es que el cómo lo hará, todavía no lo conocemos. Se sabe que lleva una vida
social muy parecida a la del niño frívolo y bobo que gobierna Chiapas, Manuel
Velasco. Se sabe que el estilo de Mancera coquetea más con el de Peña Nieto que
con el de sus antecesores: mucha tele, muchos actos públicos vacuos y fotos
inaugurando aquí y allá. Pero la gran obra de Mancera, las grandes decisiones,
por ejemplo, todavía no las conocemos. Sin embargo, la izquierda partidista (el
PRD de “Los Chuchos”) lo ha arropado. Está cerca de él, lo cuida, lo acaricia y
le tiende su camita. Saben que él le conviene más a su PRD que el mismo Marcelo
Ebrard. Y poco a poco, Mancera, quien todavía no mide el tamaño del tigre que
se ganó, se lo ha creído. Porque Ebrard ya no le conviene a “Los Chuchos”. De
ser un activo político importante, ahora es una amenaza a sus intereses
(soltarle el partido significaría ceder el poder, algo que “Los Chuchos” no
saben hacer). En cambio, Mancera es muy cómodo; alguien diría que incluso
“manipulable”. ¿Para qué Ebrard? Mejor Mancera.
¿Miguel Mancera para 2018? Pues
sí. Claro que sí. Es mucho más cómodo, para el actual PRD, que Ebrard. Lo que
no está claro aún es cuáles credenciales llevará Mancera en 2018, a una
eventual candidatura presidencial. Le falta gobernar, primero. Le falta
decirnos qué hará para ser mejor que Ebrard, quien fue mejor que AMLO, quien
fue mejor que Rosario, quien fue mejor que Cárdenas.
@paezvarela
www.alejandropaez.net
Este contenido ha sido publicado originalmente por
SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección:
http://www.sinembargo.mx/opinion/18-02-2013/12623.
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