miércoles, 13 de febrero de 2013

El arte y la cultura no sólo son refugio y destino, también salvan: Bárbara Jacobs


Nota de La Jornada.

El arte y la cultura no sólo pueden ser refugio y destino, sino también elementos de salvación, sostiene la escritora Bárbara Jacobs a propósito de su más reciente libro, Antología del caos al orden, dado a conocer esta semana por el sello Joaquín Mortiz

En él, la colaboradora de La Jornada reúne el testimonio escrito de 22 artistas de disciplinas, épocas y nacionalidades diferentes que, con su respectivo quehacer, lograron imponerse a las adversidades e incluso tragedias que determinaron sus vidas.

Entre ellos se encuentran Nikolai Gógol, Igor Stravinsky, Vicent van Gogh, Erik Satié, Paul Klee, Charles Chaplin, Virgina Woolf, James Joyce, Isadora Duncan, Vaslav Nijinsky, Augusto Monterroso y Salvador Elizondo.


El arte y la cultura pueden salvar, como ha ocurrido con muchos creadores que a través de su trabajo han logrado darle forma a las contrariedades y a esa fuerza desmedida que los embarga, destaca la autora en entrevista.

Hay quienes, cuando no tienen ese instinto, simplemente se tiran por la ventana. Y hay otros que sí lo tienen y deciden también arrojarse, aunque no sin haber hecho antes algo grandioso.

Ejemplo del profundo poder de la creación es el caso de Nijinsky, una de las grandes leyendas de la danza, quien logró sobrevivir 30 años de encierro en instituciones para enfermos mentales gracias a la escritura, pues llevaba un diario, dice. Para unos, el documento de un loco. Para otros, el de un iluminado.

Otro caso es el de la célebre escritora Virginia Woolf, cuya adolescencia y juventud estuvieron marcadas por el abuso sexual del que fue víctima por parte de sus dos medios hermanos; la muerte, primero, de su madre y, luego, de su padre; y su primer intento de suicidio, al tomar somníferos.

A ello se suma más adelante la muerte de su hermano Thoby, en la Primera Guerra Mundial; haber estado a punto de casarse con Lytton Strachey, homosexual, y, ya casada, parece haber tenido una amante lesbiana, cuenta Jacobs.

Un día de 1941, después de dejar en su casa una carta para su esposo y una para su hermana, Virgina Woolf llenó sus bolsillos de piedras y se encaminó hacia el río Ouse, en Lewes, en el que se ahogó.

Una de las principales ideas de esta antología, de acuerdo con la autora, es dar cuenta de la fortaleza del ser humano para sobreponerse a las circunstancias más difíciles y la capacidad que tienen algunos para transformarlas en algo sublime.

Tenía muy presente hacer una especie de guía de vida. Es decir, contar cómo vivieron esos artistas para que ello nos permita reflexionar que nuestras vidas, nuestros problemas, a veces son menos complicados de lo que consideramos; ver de lo que ellos fueron capaces, cómo transformaron el caos en orden.

La esencia de la Antología del caos al orden es netamente didáctica, lo confieso abiertamente, señala Bárbara Jacobs:

“Este libro salió pensando en la gente –sea o no profesionista o universitaria– que está muy metida en su respectiva materia, que se le olvida que existen otras cosas en el mundo y que le vendría muy bien meter el dedo gordo del pie en la cultura y el arte.”

Agrega que son muchas las personas que ignoran al arte y tienen ideas equivocadas, prejuicios contra los artistas, y fue por eso que se propuso reunir textos de algunos destacados creadores para hacer sus semblanzas, aunque sea de forma breve.

Lo que pretendo es que se sepa de dónde proviene su obra, su genio, que quien lea este libro se acerque con cierto conocimiento al mundo del arte y los creadores. Que se sepa porqué Van Gogh se cortó una oreja; que se conozca qué hay detrás del humor conmovedor de Chaplin o qué vicisitudes vivió un compositor tan genial como Stravinsky, señala.

Deseo que este libro sea un buen material para los ratos de ocio, para que el lector se distraiga y aprenda; pero también para motivarlo a acercarse a la literatura, ir a museos, conciertos, al teatro, a la danza.

Para la realización de este volumen, Bárbara Jacobs se dio a la tarea de investigar y recopilar cuentos, apuntes, diarios, cartas, biografías, memorias o autobiografías de los 22 personajes seleccionados, todos ellos traducidos (cuando el caso lo ameritaba) y publicados en español.

Estos artistas me parecen muy valientes, son para mí modelos; se atrevieron a muchas cosas. Su vida fue complicada, a veces trágica, y hay que valorar lo que lograron. Pero es falso, y lo digo en el libro, eso de que a mayor adversidad mayor creación.

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